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domingo 24 de junio de 2018
Economía

Impuesto a las ganancias sobre rentas financieras

Autor: Franco Scorians

29 may 2018 - La renta de un país puede captarse mediante la aplicación de distintos sistemas tributarios: sistema de impuestos reales o cedulares, sistema de impuestos personales o mediante un sistema mixto.

El sistema de impuestos reales o cedulares es aquel en el cual se establece un tributo por cada especie de renta, no tiene en cuenta la capacidad contributiva del sujeto y se aplica una alícuota proporcional (fija) a la base imponible. Como ventajas podemos destacar la facilidad para la determinación del tributo y la igualdad de tratamiento para los distintos sujetos sin tener en cuenta consideraciones personales de cada individuo; solo importa el tipo de fuente de la renta. En cambio, en el sistema de impuestos personales, se tiene en cuenta la capacidad contributiva del sujeto, por lo cual se aplican deducciones generales, personales y alícuotas progresivas (ante un aumento en la base imponible, corresponde un aumento más que proporcional en el impuesto). Esta forma de cálculo, hace más compleja la determinación del tributo. Una de las grandes ventajas es que incide en la distribución o redistribución de la riqueza, ya que no todos los sujetos pagarán lo mismo dado que existen factores personales que determinan la cuantía del tributo a ingresar. Finalizando esta breve descripción, el sistema mixto es aquel en donde coexisten características de los dos sistemas antes mencionados.

Hasta antes de la sanción de la Ley 27.430, conocida como Reforma Tributaria (RT), para los sujetos personas humanas y sucesiones indivisas el sistema impositivo del impuesto a las ganancias era de tipo personal, en donde se sumaban la totalidad de las rentas de las cuatro categorías (del suelo, de capital, empresariales y del trabajo); se determinaba la base imponible y se aplicaba una alícuota progresiva según el artículo 90 de la Ley del Impuesto a las Ganancias (LIG). Cabe destacar que los sujetos antes mencionados debían ser residentes en el país, caso contrario, es decir, los no residentes o los beneficiarios del exterior tributaban mediante el ingreso de un impuesto cedular.

Con la sanción de la Ley 27.430 (la cual entró en vigencia el 1/1/2018) pasamos a tener un sistema de imposición mixto basado en la aplicación de un impuesto cedular para las rentas financieras de fuente argentina y la enajenación de inmuebles; y un impuesto personal para el resto de las rentas, las cuales quedan sujetas a una alícuota progresiva según art. 90 LIG.

En esta instancia es necesario resaltar que los resultados obtenidos por rendimientos y/o enajenación de las colocaciones financieras realizadas por sujetos personas jurídicas, siempre se encontraron gravadas. Es decir, no sufrió modificaciones con la entrada en vigencia de la Ley 27.430.

Un párrafo aparte merecen las consideraciones sobre los sujetos personas humanas y sucesiones indivisas. El 20/9/2013 se sancionó la Ley 26.893, la cual incorporó al objeto del impuesto a las ganancias los resultados obtenidos por la enajenación de acciones, cuotas sociales, participaciones sociales, títulos, bonos y demás valores sin importar si los sujetos son o no habitualitas. Posteriormente, con la sanción de la Ley 27.430, se amplió el objeto antes mencionado incorporando: valores representativos, certificados de depósitos, cuota partes de fondos comunes de inversión (FCI), derechos en fideicomisos y monedas digitales (Bitcoins entre otras criptomonedas o monedas digitales). En parte se eliminó la problemática de definir cuando un sujeto se considera habitualista, tema controvertido jurisprudencialmente desde hace años a la fecha.

A continuación, se exponen las exenciones que se eliminaron y las que quedaron vigentes luego de la Reforma Tributaria.

Se eliminó la exención sobre:

1) Intereses obtenidos por la colocación de plazos fijos u otras formas de captación de fondos por parte de entidades financieras del país comprendidas en la Ley 21.526.

2) Las ganancias derivadas de títulos, acciones, letras, obligaciones y demás títulos emitidos por el Estado

3) Los resultados de compraventa de las cuotas partes como también así su renta de FCI.

4) Los resultados de compraventa de los títulos valores representativos de deuda y certificados de participación en fideicomisos financieros, como también así sus intereses, actualizaciones y ajustes de capital.

Continúan las exenciones sobre:

1) Intereses obtenidos en cajas de ahorro y cuentas especiales de ahorro.

2) Resultado por enajenación, cambio, permuta o disposición de acciones, valores representativos y certificados de depósitos de acciones que se realicen a través de bolsas o mercados autorizados por CNV.

Ahora describiremos el esquema de tributación de las ganancias que son obtenidas en nuestro país para los sujetos personas humanas y/o sucesiones indivisas, intentando mostrar el funcionamiento de estos nuevos impuestos cedulares para las rentas financieras, y en especial a la imposición de plazos fijos en moneda local y extrajera.

Las fuentes de las ganancias o rentas podrán ser:

a) Intereses y rendimientos por colocaciones de capital en valores y depósitos (Ejemplos: depósitos a plazo fijo, títulos públicos, obligaciones negociables, cuotas partes de FCI, títulos de deuda de fideicomisos financieros, bonos y demás valores);

b) Dividendos de empresas y utilidades asimilables;

c) operaciones de enajenación de acciones, valores representativos, certificado de depósito, cuotas o participaciones sociales;

d) operaciones de enajenación de títulos públicos, bonos, obligaciones negociables, cuotas de FCI abiertos, títulos de deuda y monedas digitales.

A las rentas (R) descriptas anteriormente se le restará su costo de adquisición junto con los gastos directos e indirectos relacionados con esas operaciones. Vale aclarar que no se admite la deducción de gastos de sepelio, deducciones generales, personales ni cualquier otro gasto que no corresponda a una determinada categoría de ganancias. A estas deducciones las llamaremos: Deducciones vinculadas con los ingresos (DI).

En el mismo orden de ideas, adicionalmente existe una Deducción especial (DE), la cual es aplicable solo para el tipo de rentas de los incisos a) y d) anteriormente mencionados. Se trata del mínimo no imponible (MNI) del periodo fiscal, que para el año 2018 asciende a $66.917,90. Al aplicar esta deducción el contribuyente no podrá generar quebranto ni tampoco se podrá trasladar el saldo remanente a períodos fiscales siguientes (imposibilidad de general saldos a favor). El motivo de la incorporación de esta deducción especial es el de proteger al pequeño ahorrista con el fin de mantener el poder de compra de la moneda nacional, considerando de esta forma la pérdida del valor adquisitivo de la moneda como consecuencia del efecto inflacionario (conceptualmente se tiene en cuenta el valor tiempo del dinero). Es por ello que, la/s renta/s financieras obtenidas durante 2018 solo tributarán el Impuesto a las Ganancias en la medida que superen dicho mínimo no imponible y solo por la diferencia entre la/s renta/s obtenidas y las deducciones aplicables.

Una vez restadas las deducciones directas y especiales correspondientes, obtenemos la base imponible (BI), la cual constituye el importe sobre el que se debe aplicar la alícuota del 5% (para inversiones en pesos y sin clausulas de ajuste) o 15% (para aquellas inversiones en pesos con clausula de ajuste o en moneda extranjera). A través de esta simple operación obtenemos el impuesto determinado (T).

Base imponible BI = R – DI – DE

Impuesto Determinado T = BI x Alícuota (5% o 15% según corresponda)

Ejemplos de aplicación sobre Plazos Fijos:

  1. a. Plazo fijo en moneda nacional sin cláusula de ajuste

Fecha de imposición: 26/05/2018

Fecha de vencimiento: 24/11/2018

Plazo: 182 días

Capital: $ 500.000

Intereses ganados al vencimiento: $ 72.924.65

TNA: 29.25 %

BI = 72.924,65 - 66.917,90 = $ 6.006,75

T = BI x 5 % = $ 6.006,75 x 0.05 = $ 300,33

Ganancia neta luego de impuestos: $ 72.924,65 – $ 300,33 = $ 72.624,32

  1. b. Plazo fijo en moneda extranjera USD

Fecha de imposición: 26/05/2018

Fecha de vencimiento: 24/11/2018

Plazo: 182 días

Tipo de cambio vendedor a la fecha de imposición: $ 25.20

Tipo de cambio vendedor a la fecha del vencimiento (estimado): $27.50

Capital en $: 500.000

Capital en USD: 19.841,26

Intereses ganados al vencimiento: 59.35

TNA: 0.60 %

BI = USD 59.35 x 27.50 = $1.632,12 - $ 66.917,90 = 0

T= BI x 15% = $0 x 0.15 = $0

Dado que los intereses generados no llegan a superar el mínimo no imponible, en este caso, el contribuyente no debe pagar impuesto alguno.

Suponiendo un tipo de cambio al vencimiento de 27,50, el inversor empezaría a pagar el Impuesto a las Ganancias a partir de ganancias nominales de intereses de U$S 2.433,37. Para generar un interés de tal magnitud, se tendrían que invertir U$S 811.123,33 a la tasa y tiempo establecido en el caso bajo análisis.

Conclusiones

Es necesario remarcar en primera instancia que hasta la fecha no se sabe en qué forma ni en qué momento deberá ingresarse el impuesto determinado, por lo cual será necesario esperar a la reglamentación para tener mayores detalles al respecto.

En relación a las operaciones de plazo fijo en pesos, el contribuyente tendría que empezar a pagar el impuesto a las ganancias cuando genere durante el año fiscal un interés mayor al mínimo no imponible, o sea, que empezará a pagar a partir de $66.917,90 para ganancias obtenidas en 2018.

En cuanto a las operaciones de plazo fijo en dólares (o cualquier otra moneda extranjera), es evidente que cuanto mayor sea el incremento en el tipo de cambio desde que se realiza la inversión hasta la fecha de vencimiento de la imposición, más cerca quedará el contribuyente de empezar a pagar el impuesto. Cabe aclarar que la tasa de interés que pagan los bancos por las colocaciones en moneda extranjera son menores a cuando se trata de moneda doméstica, debido a que el ahorrista ganará no tanto por el interés devengado sino por la variación en el tipo de cambio, lo cual constituye una ganancia por tenencia.

De este modo, los contribuyentes que generen bajas rentas financieras no deberán pagar el Impuesto a las Ganancias. Sin embargo, es de esperar que, el impuesto cedular cuya tasa es de 5% en unos casos y de 15% en otros, impacte económicamente en los contribuyentes. Es importante destacar que el Poder Ejecutivo Nacional (PEN) tiene la potestad de incrementar la alícuota del 5% hasta el 15%, siempre que medien informes técnicos fundados basados en variables económicas que así lo justifiquen. Como consecuencia, los inversores al momento de planear una inversión financiera, deberán tener en cuenta cual es la alícuota aplicable a su caso y deberán estar atentos ante posibles cambios en la Ley que podría incrementar el impuesto a ingresar y de esta forma impactar en mayor medida en la ganancia luego de deducidos los impuestos correspondientes.

En este momento de la economía Argentina las tasas de interés ofrecidas por la banca minorista son elevadas debido a la presión que existe sobre el dólar. Por lo tanto, el BCRA (Banco Central de la República Argentina) ha decido mantener las mismas en estos valores elevados de manera de disminuir la cantidad de pesos en circulación y de esta manera poder impactar en el tipo de cambio. La tasa actúa moderando las expectativas, las cuales son de fundamental importancia en un modelo gradual como el que se está intentando aplicar, sin éxito, en la economía en su conjunto. Este modelo de tasas y dólar alto no creemos que sea sostenible a largo plazo, por lo cual a medida que pase el tiempo y si la economía encuentra el sendero de recuperación tan esperado, es probable que el BCRA disminuya las tasas, con lo cual para obtener rendimientos que superen el MNI habrá que invertir más dinero o aumentar el tiempo de inmovilización del capital.

No obstante, creemos que la RF impacta en forma negativa en la economía del pequeño ahorrista, ya que con inversiones sencillas el ahorrista ni siquiera alcanza a compensar la pérdida en el poder de adquisitivo de la moneda; dado que la tasa de interés pagada por los bancos es inferior a la tasa de inflación esperada. Hoy en día los rendimientos de los plazos fijos en términos reales son negativos por lo cual una carga fiscal sobre una inversión con rendimiento negativa no hará mas que licuar el capital, ya que si no hay ganancia (en términos reales) lo que se pague como tributo será parte del dinero invertido a la fecha de imposición.

Por lo expuesto precedentemente, es que el pequeño ahorrista deberá invertir en activos financieros de mayor complejidad y así poder igualar o superar el deterioro del poder de adquisitivo de su moneda. Dentro de estas últimas opciones encontramos la inversión en: títulos públicos, bonos, acciones, letras del tesoro y otros instrumentos financieros como los fondos comunes de inversión que, de acuerdo al nivel de riesgo que el inversor quiera asumir, le podrían brindar rendimientos esperados por encima de la inflación.

Franco Scorians

Contador Público (UNLP)

Mat. 4661 C.P.C.E.E.R

Remedios de Escalada Nº 1580 – San José (E.R)

estudiocontable.francoscorians@gmail.com

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