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lunes 28 de septiembre de 2020
Cultura

Aportes sobre la Colonia San José, en el 163º aniversario de su fundación

Autor: Prof. Gabriel Velzi

3 jul 2020 - El 7 de marzo de 1857 un contingente de familias compuestos en su mayoría por Valesanos, a los que se le agregan algunos Alemanes y Saboyanos abandona definitivamente el Cantón de Valais .

La idea, fundar una colonia en la Provincia de Corrientes con el beneplácito de su gobernador Juan Pujol , al norte de la Confederación Argentina.

Según los contratos firmados entre la Casa de Contratación Berk- Herzog , representando a la Provincia Argentina y cada familia o grupos de colonos (que no debía ser inferior a 5 miembros a fin de ser solidarios entre sí en caso, de contraer deudas con la firma colonizadora) , ésta debería costearse el trayecto en carruajes hasta la Estación Ferroviaria de Bäle , y de ahí embarcar en tren hasta el Puerto del Havre . Una vez allí les entregarían los pasajes y les asignarían un lugar en un barco de la empresa Paul Morisse, que los llevaría a esas tierras prometedoras de las que tanto les hablo el agente de inmigración François Vouilloz

No fue fácil tomar la decisión de partir la oposición se hizo sentir desde muchos ámbitos: los padres se verían en problemas ante la falta de brazos fuertes para trabajar en el sustento de la familia , las autoridades comunales no querían perder tantos habitantes jóvenes de una sola vez , si hasta los sacerdotes hicieron oír su voz desde los pulpitos con el fin de desalentarlos a emigrar. Es que no era para menos , las noticias que llegaban desde la “Colonia Esperanza” de Santa Fé, fundada el año anterior, solo hablaban de inconvenientes con el clima y las plagas de langostas que se comían los sembrados ,además de colonos de otras expediciones que se habían vuelto con las manos vacías por haber sido engañados ,eran tristes realidades que se diseminaban por los valles.

Pero nada de lo que se dice puede dar marcha atrás en la determinación de emigrar, es ahora o nunca, ésta es la posibilidad de proyectarse hacia el futuro y torcer la historia de tantas miserias acumuladas generación tras generación.

Y un día , llegó el momento de la partida:

La despedida fue muy dolorosa: para los que partían, la emoción de comenzar una nueva vida se mezclaba con la pena de dejar el terruño que los vio nacer ; para los que se quedan, las lagrimas no alcanzan , duele el pecho de solo pensar que no los verán nunca más , pero la decisión está tomada y ya no hay marcha atrás. Cada uno se preocupo del arreglo de sus cuestiones que fueron de las más variadas, desde armar baúles y cajones para las ropas y las herramientas del oficio , vender o repartir sus pertenencias que no traerían , hasta hacer renuncia a su derecho hereditario en el caso de los primogénitos.

Por fin los carruajes se ponen en marcha ,para muchos será la primera vez que salen de la región ,los hombres abrazan a sus mujeres ,los niños se arriman a sus madres ,todos se acomodan de la mejor manera para el duro trayecto hasta la estación. Mientras descienden el camino , uno a uno se van sumando a la caravana , una última imagen se graba en las retinas de cada uno, los parientes que quedan , los Chalet familiares , las montañas, el valle ,una historia se cierra y al mismo tiempo otra se abre.

Después de un día y medio de ajetreado viaje llegan a la Estación de Bâri y se embarcan por la noche en un tren rumbo al puerto del Havre , allí deberán esperar seis largos días antes de subir a bordo del gran velero Mary Mac Near, que realiza periódicos viajes al puerto de Buenos Aires para traer productos a Europa . Las compañías habían encontrado la manera de sacar provecho y no tener que lastrar los barcos en su viaje de ida al Continente Sudamericano para llevar sus cargas a Europa. La solución, transportar inmigrantes ,así el circulo comercial se cerraba con excelentes ganancias. Después de cuatro días de espera a bordo, por fin inician la travesía , reunidos en grupos por comarcas levantaron la mirada al cielo y pidieron la protección del Todopoderoso, muchos tomaron nota de ese día : Domingo 22 de Marzo de 1857

Pero una cosa era transitar sobre tierra , otra muy diferente la mar para gente de la montaña no acostumbrada a ello , 64 interminables días de sufrimiento y todo tipo de calamidades, “la sed , la sed que no se apagaba con nada” recordarían muchos hasta sus últimos días. Tantas penurias a bordo fue demasiado para algunos , hubo entonces quienes nunca llegaron, pero también hubo momentos alegres, cuando algunos jóvenes decidieron unir sus vidas para luchar juntos. Entonces cantaron, cantaron cuando estaban tristes , cantaron cuando estaban alegres , pero siempre cantaron.

El 25 de Mayo casi al mediodía el barco llego a la rada del puerto de Buenos Aires. El señor Charles Beck, uno de los integrantes de la firma los espera con una noticia mala y una buena: El destino de la futura Colonia San José empieza a jugar sus cartas , los contratos con el gobierno de Corrientes habían caído ,en el transcurso del viaje, su Gobernador había sido depuesto y las nuevas autoridades desconocían los compromisos contraídos por éste. Los colonos quedarían varados a su suerte,pero la incipiente firma Beck- Herzog no se podía permitir un fracaso tan rotundo, había mucho en juego, el señor Beck al enterarse había viajado a Paraná para recurrir ante el General Justo José de Urquiza ,Presidente de la Confederación Argentina. Las tratativas no fueron fáciles Urquiza, respetuoso de las autonomías provinciales se negaba a intervenir en los asuntos internos de éstas dueñas de sus tierras. Pero el representante europeo no se daba por vencido, había estudiado muy bien las ideas colonizadoras del General trasmitidas por uno de sus hombres de mayor confianza ,Juan Bautista Alberdi , de hecho este había sido el ideólogo de la Constitución del 53 y había dejado plasmado en ésta la apertura y protección a la inmigración . Berk insistió argumentando ante el Organizador Nacional sobre los prejuicios que traería no solo a su empresa sino también a las relaciones exteriores del país el abandono de los colonos que habían hecho venir ante la Confederación Helvética y el resto de Europa.

Entonces otro factor se conjuga. Urquiza evalúa la situación y toma una decisión : el mismo se haría cargo y se ocuparía de instalar al contingente. Esto no solo sería beneficioso para su provincia natal, Entre Ríos, sino también ponía en ello un interés personal, acababa de comprar una extensa fracción de tierras en la zona de Ibicuy , a los herederos del ingles Diego Winther Brittain y encomienda al Arquitecto y agrimensor francés emigrado, Carlos Tomás Sourigues ,ubicar a los colonos allí y comenzar con la delimitación de la Colonia.

Al enterarse de los cambios ocurridos las familias aceptan la nueva propuesta , después de cumplir con la cuarentena sanitaria de ocho días establecida para todos los inmigrantes que ingresaban al país ,además de aprovechar para recuperarse del largo viaje , son embarcados nuevamente en embarcaciones propiedad de Urquiza que este ha puesto a su disposición .

Para el 10 de Junio arriban al Puerto de Ibicuy, al norte de Entre Ríos, en la confluencia del Paraná con el Uruguay. El paisaje se extiende ante los ojos de los montañeses que miran azorados . Pero,¡¡ esto no era lo que les habían descripto con tantos detalles en el Cantón!! ¡ lejos estaba de lo que se habían imaginado!, las tierras se presentaban de mala calidad para desarrollar agricultura, , además se veían bajas y en muchas partes anegadizas .Todo se evaluaba, acostumbrados a la previsión como estilo de vida y de subsistencia en las montañas , sabían que si no se cultivaba en el invierno no se comía , igual, no habían dejado todo atrás para arrepentirse ahora.

Sourigues, que se había adelantado a su llegada, también se dio cuenta de esta problemática, pero debía cumplir la orden del General , no obstante en comunicación epistolar pone a Urquiza al corriente de la situación. Cada uno se acomoda como puede y estoicamente soportan las inclemencias meteorológicas de junio, acostumbrados a los crudos inviernos de su terruño natal .Pero había cuestiones primordiales que no se podían solucionar: el agua era mala , la alimentación escaseaba y para peor el rio se había desbordado anegando muchos terrenos . Los interrogantes iban y venían con el transcurso de los días ¿ los habrían instalados ahí para abandonarlos?; ¿Dónde estaba la ayuda prometida por Urquiza para subsistir ?; ¿ y las casas que debían alojarlos?;¿ y los naranjos de los que tanto les hablaban en Europa ?. Las quejas llegan a oídos de Urquiza, muchos piensan abandonar la colonia, inclusive algunos ya se fueron con sus parientes a Corrientes, rápidamente toma cartas en el asunto, no se permite fracasos en su vida y menos ahora cuando ha empeñado su palabra, llama a Sourigues y le encomienda buscar tierras más cercanas al Palacio y más aptas para trasladar a los colonos , donde los pueda atender personalmente.

El agrimensor conocía bien la región y las propiedades de Urquiza, si bien estaba radicado en Gualeguay desde 1850 se desempeñaba como Profesor del prestigioso Colegio Nacional de Concepción del Uruguay, (capital de Entre Ríos por esas épocas), no le costó mucho trabajo encontrar el lugar ideal para trasladar la Colonia San José desde el Puerto de Ibicuy.

Los colonos recibieron con mucho recelo la noticia del traslado , otra vez armar los bártulos, otra vez la incertidumbre de un futuro incierto , pero no había opción, ellos mismos habían pedido ser sacados de ese lugar . El traslado comenzaría a finales de Junio y se haría en tres etapas .

Lentamente los lanchones remontaron el Rio Uruguay ,el paisaje no variaba mucho a lo largo de toda la costa, monte tupido , la selva en galería, mostraba todo su verdor , pero a los ojos de los viajeros no se veía muy apta para habitar y menos para cultivar .

Por fin el primer contingente llega a su nuevo destino, el almanaque marcaba ; de Julio de 1857 ,el lugar, un paraje a orillas del Rio Uruguay frente a Paysandú, que llamaban Calera del Vasco Espiro, a escasos 40 Km de la capital entrerriana y a 60 del “Palacio San José “residencia esta, del general Urquiza. El propio Sourigues había seleccionado cuidadosamente el terreno por sus fértiles tierras que se extendían al oeste luego del monte rivereño.

Esa debía ser la localización definitiva de la “COLONIA SAN JOSÉ”.

Entonces hace su aparición en el destino de la Colonia ,una persona extraordinaria ,Alexis Peyret ,(emigrado francés al igual que Sourigues )colaborador muy estrecho de Urquiza y que en días posteriores, más precisamente el 7 de Julio, se haría cargo de la Administración de la Colonia , era una persona que contaba con profundos conocimientos adquiridos durante su formación en Francia , sobre las nuevas técnicas agrícolas y estaba convencido que la Argentina necesitaba un cambio profundo en su sociedad y ello vendría de la mano de la emigración europea con el establecimientos de Colonias con habitantes europeos, además se mostraba muy respetuosos de ideas democráticas de su mentor . Al día siguiente 2 de Julio, le escribe a este, Ayer llegaron los colonos esperados por Ud., me tienen un poco loco , pero todo marcha bien…”

Asi relata el propio Peyret , en su obra de 1909 , L’anniversaire de la Colonie “San José” los primeros días de instalación “…Luego del desembarco hubo que improvisar todo. Los inmigrantes encontraron refugio bajo los árboles confeccionando especie de tiendas de campaña con las sábanas y mantas que llevaban, sirviéndose igualmente de los cofres y cajas que traían; cazaban para alimentarse aunque pronto se les aprovisionó de carne, galletas y harina de mandioca…”

Los días 15 y 17 de julio de 1857, arribaron los otros dos contingentes que faltaban trasladar desde Ibicuy al final totalizaban 102 familias. A principios de octubre llegaron otras 7 familias (52 personas) que habían viajado a Corrientes totalizando un poco más de quinientas. Así quedaría conformado el “núcleo fundacional de la Colonia San José”.

La tarea de delinear la colonia fue encomendada a Carlos Sourigues, por sus conocimientos en agrimensura ayudado por algunos colonos, comenzando a entregar los lotes el 2 de agosto. De acuerdo a los contratos celebrados, entre Urquiza y cada familia les corresponderían 16 cuadras cuadradas (unas 30 hectáreas), 4 bueyes, 2 caballos, 2 vacas, madera, leña, un adelanto de cien pesos bolivianos. la manutención durante un año y durante 4 años debían pagar en cuotas los lotes, que quedaban luego bajo su propiedad.

Si bien la instalación en estas tierras de la Colonia fue un acontecimiento inprovisado y no planeado , no sería el caso de su organización estructural ,el Contrat de Colonisatión, (Contrato de Colonización ), redactado en francés y español tenía su base teórica en publicaciones de Auguste Brougnes, sobre la forma de organizar Colonias agrícolas con inmigrantes europeos en las Pcias. argentinas . De aquí en más con Alejo Peyret al frente de la misma nada quedaría librado al azar.

Después de tantos contratiempos con el contingente las cosas no eran fáciles, Peyret seguía preocupándose por el bienestar y defendiendo los intereses de los colonos en carta a Urquiza comunica:

Colonia San. José, junio 10 / 1858

A V.E el Capitán General Don. Justo J. de Urquiza

Éxmo. Señor:

Acercándose la época del vencimiento del plazo señalado por el contrato a los individuos de esta colonia, me veo obligado a escribir a V.E para pedirle instrucciones a este respecto.

La primera remesa de colonos llegó a este puerto en los primeros días de julio, la segunda como el veinte del mismo mes y la última, que se componía de cincuenta personas, llegó sólo a principios de octubre. Los dos primeros convoyes no pudieron instalarse en sus terrenos antes de los meses de agosto y de septiembre, porque las chacras no se habían delineado; esta es una circunstancia que les hizo perder una parte del año.

Además de eso, y como V.E no lo ignora, la cosecha ha dado muy poco; después de la seca y de la langosta, ha venido el maíz a agusanarse, lo que lo hace desmerecer mucho en el mercado. En fin, he visto que son muy pocas las familias que podrían subsistir hasta la cosecha de trigo, si no se les proporciona alguna mantención, o tendrán los individuos que las componen que trabajar en otras partes y abandonar sus tareas aquí, lo que las atrasaría más y más todavía. Luego serán las circunstancias más críticas porque las vacas ya no dan leche o dan muy poca, y esta gente es muy tomadora de leche.

Pero creo inútil insistir más sobre la situación por qué tenemos que pasar, para tomarme la libertad de aconsejar a V.E. se sirva dar órdenes para que se subministre la mantención, a lo menos hasta diciembre, a todas las familias que lo necesitan.

El consumo actual de la colonia es el siguiente: sesenta qtles. mensuales de galleta, porque como lo sabe V.E. desde mucho tiempo atrás nos falta la fariña, y cinco o seis reses cada dos días, las que generalmente son novillos bastante chicos. De cualquier modo, deberá establecerse aquí más tarde una carnicería.

A dos años de su instalación la colonia mostraba significativos avances.

El abate Lorenzo Cot, (sacerdote-limonero del general Urquiza) , publica en 1859 para conocimiento, de los países europeos las ventajas que reportaría a los colonos que desearan venir a establecerse en la Colonia '' San José"

".. . El terreno de la Colonia, sobre todo al Este, es encantador. Son graciosas ondulaciones que se aplana un poco al Oeste. El suelo es excelente, todas las plantas de Europa pueden prosperar allí. En la quinta del general, que solo dista aproximadamente siete leguas de la Colonia y sobre un suelo de la misma naturaleza que el de ésta, hay olivos, higueras, nogales, manzanos, perales, ciruelos, cerezos, limoneros, naranjos, granados, membrillos, nísperos, damascos y sobre todo varias especies de durazneros. Todos estos árboles crecen rápidamente. Lo mismo sucede con la viña, cuyo jugo alegra el espíritu del hombre. El tamarindo es el árbol que suministra el bálsamo del Perú, se aclimata muy fácilmente, he visto allí varios. El señor general ha mandado hacer plantaciones en gran escala de álamos, sauces, pinos, araucarias excelsas, especie de conifera cuyo tallo derecho brota a una altura prodigiosa. Igualmente melones, zapallos, calabazas. Se da el trigo, cebada, la patata, el maíz, toda clase de legumbres. El algodón acaba de ser introducido, prospera maravillosamente. Varios colonos fuman o toman rapé del tabaco de su cosecha. Además del olivo, el nogal, el lino, se posee en calidad de plantas oleaginosa, el maní que da la mitad de su peso en aceite y este aceite es bajo varios aspectos superior al de oliva, mejora envejeciéndose. ".. . Durante los últimos años, el señor General ha dado y continuará dando todos los años millones de gajos, plantas, etc., sacados de su quinta. Esta quinta tiene cerca de 24 hectáreas de extensión. El señor General tiene grande aprecio por la prosperidad de los colonos de San José y no descuida nada que pueda contribuir a ello". " .. .Para no cansar a mis lectores y confundir sus ideas me limitaré a esta corta exposición y terminaré diciendo lo que hace el más bello elogio del fundador de la Colonia San José y de la Colonia misma y que puede mirarse como el UNICO hecho de esta naturaleza en la historia de las colonias, es que todos los colonos de San José, sin excepción alguna, no han tenido más que palabras de agradecimiento para el General Urquiza, no solamente por su lealtad, sino también por su bondad, solicitud y generosidad para con ellos".

Pero también existieron conflictos que superar entre los colonos y los habitantes ya establecidos anteriormente , uno de ellos es lo referente a los cultivos y los vacunos y yeguarizos .Estos pastaban libremente al no existir cercos que protegieran los sembrados, obligando a Peyret en agosto de1860 intimar al General en estos términos:

S. E. no debe omitir precauciones para que los vecinos recojan sus animales. Entre los más descuidados, citaré a los Peréiras, que están a la entrada de la colonia, y que no tienen siquiera un corral para asegurar sus caballos y yeguas. Hay colonos que no recogerán nada de lo que siembran por este motivo. "Se dirá que los colonos tienen que andar rondando la noche, y así lo hacen. Muchos no duermen en casa. Pero de un hombre que ha trabajado todo el día, no se le puede exigir que esté en pié toda la noche. Y aun, así mismo, cuando llueve o está oscuro, quien va a divisar nada? "Por todos estos motivos, creo que es obligación de los vecinos el encerrar sus caballos y yeguas …¡¡debe Ud. elegir ,o los animales o la Colonia ”

Con el correr de los años la Colonia se vio favorecida con un total de 12 contingentes mas, principalmente de Valesanos Piamonteses y Saboyanos, traídos por el Padre Lorenzo Cot, entre los años 1859 y 1961 ,a quien Justo José de Urquiza designo para esta misión. Esto obligó a la expansión hacia el oeste y generó un gran empuje en su desarrollo .

Los llegados expresaban su beneplácito al instalarse, escribía Pierre Michel Command, oriundo de la Clapelle desde San José a sus parientes europeos:

Aquí envejecer es posible, no estamos obligados a hollar la nieve durante todo el invierno…¡ Como lamento no haber venido antes a América!...Lejos de rompernos los dientes con el pan de cebada, comemos de la hogaza que hace sombra en la mesa y no nos preocupa si se va achicando”

La Colonia subsistió algunos años sin un centro urbano con la llegada de colonos que poseían oficios variados se decide organizar uno en torno a una plaza central que les gustaba llamar La Place, en 1910 deciden levantar una gran Pirámide central con motivo del centenario de la Revolución de Mayo como profundo agradecimiento a la nación que los cobijó , y que hoy paso a ser uno de los emblemas de la ciudad .

Hoy en pleno Siglo XXI , la Colonia San José se ha convertido en una pujante ciudad orgullo de sus habitantes que conservan los valores transmitidos por sus “abuelos gringos”.


Prof. Gabriel Velzi.




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